EDITORIAL

Por Prof. Dra. Margarita Murgieri

Hacia el tercer dividendo demográfico
Towards the third demographic dividend
Rumo ao terceiro dividendo demográfico

En el mes de Julio, algunos de nosotros tuvimos la oportunidad de participar en el Congreso Internacional de Gerontología y Geriatría en San Francisco, cuya próxima versión en 2021 será en nuestro país.

Allí tuvimos ocasión de escuchar las palabras de Linda Fried, la cual insiste en un concepto que pocas veces tomamos como referencia en las organizaciones gubernamentales o no gubernamentales relacionadas con los derechos y el bienestar de las personas mayores.

Este concepto es el de “tercer dividendo demográfico”. Se basa en cambiar la visión que se tiene de las personas mayores y no perder de vista que aquellos que constituyen un creciente número año tras año, pueden efectuar una contribución a la sociedad.

Los países deben adaptarse al envejecimiento de sus poblaciones, reformar los sistemas de protección social y de salud, que incluyen pensiones, atención sanitaria, prestaciones sociales y de cuidados a largo plazo, fomento del trabajo entre los que lo deseen y tengan capacidades, aumento de la participación en el mercado laboral y la productividad, incluyendo iniciativas para el aprendizaje durante toda la vida.

Llamamos dividendo demográfico a aquel relacionado con el porcentaje de población activa y cómo esa estructura afecta el crecimiento económico.

El primer y segundo dividendo demográfico tienen tres mecanismos, uno es el aumento de población en condiciones de trabajar, por ejemplo los hijos del llamado “Baby Boom”, ocurrido en varios países post guerra, entre 1945 y 1964, esta generación tiene mejor salud y educación. El segundo mecanismo es el aumento de la capacidad de ahorro prejubilatoria. El tercero es el aumento del capital humano.

El primer dividendo demográfico constituye un beneficio pasajero, se trata del aumento de la población joven, el segundo consiste en mantener la productividad.

La proporción de personas entre 15 y 64 años (población en edad de trabajar) alcanzó su máximo en 2012 y actualmente está comenzando a descender.

La etapa posterior al segundo dividendo demográfico consiste en el descenso de la tasa de fertilidad, debajo de los niveles de reemplazo, ha  isminuido el porcentaje de población en edad de trabajar y el porcentaje de los adultos mayores es de los más altos. si aumentan sus niveles de ahorro e inversión, los países en esta etapa, pueden aún cosechar el segundo dividendo demográfico.

Según Linda Fried y otros renombrados investigadores, es momento de plantearse el tercer dividendo demográfico.

Éste se basa en el aporte de las personas mayores a la sociedad, en cuanto a la seguridad de la familia, la producción de alimentos, la crianza de generaciones de menores, aumento del consumo, contribuciones tributarias, prestaciones sociales, voluntariado y transmisión de valores, estas contribuciones son significativas si bien son menos tangibles.

Estos investigadores efectuaron una experiencia de Voluntariado en 19 ciudades (“Experience Corps”) donde se incorporaron 700 personas mayores durante 4 años.

Dichas personas fueron capacitadas para ejercer como voluntarios con niños, en temas como soporte académico, literario, transmisión de saberes , tradiciones y valores, mediación de conflictos , etc.

En estos casos se observó mejoría psico-física y social tanto en los niños como en los mayores, lo cual permite ver el aumento de la expectativa de vida como una relación “ganar-ganar” o “ganar-ganar-ganar” donde también ganan las sociedades.

En las invitaciones a participar en este cuerpo de voluntarios se leía “¿Tienes experiencia de vida para compartir? ¿Quieres hacer la diferencia?”

Estas experiencias y otras similares producen un aumento del Capital Social.

El Capital Social es un concepto que incluye recursos tanto individuales como colectivos y estructurales como contactos sociales y participación, sumado a aspectos subjetivos ( soporte social y sentido)

Se asocia con salud mental y física y con disminución del deterioro cognitivo, discapacidad y mortalidad.

Existe certidumbre acerca de que las intervenciones sobre el Capital Social en salud son prometedoras.

Este tercer dividendo demográfico consiste en presentar a las personas mayores no como un gasto sino como una inversión que facilite el bienestar de
la sociedad.

Considerar de esta forma a las personas mayores es crucial para que los responsables de las políticas públicas decidan las mismas.

En el Congreso mencionado, Jo Ann Jenkins acuñó el término “Disrupt Aging” refiriéndose a la creación de un movimiento para cambiar el relato sobre lo que significa envejecer, para que el envejecimiento sea algo para esperar y no algo que temer.

Es preciso que en cualquier lugar del mundo, las personas puedan envejecer en condiciones de dignidad y seguridad, disfrutando de la vida gracias a la plena vigencia de todos sus derechos humanos y libertades fundamentales. Considerar tanto los desafíos como las oportunidades es la mejor manera de asegurar un mundo que envejece, menos desigual.

 

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